D: DESEO

compras02“Desear” es definido como la tendencia del pensamiento “al logro de la posesión o realización de algo que proporcionaría alegría o pondría fin a un padecimiento o malestar” (Diccionario de uso del español, María Moliner).

En el ser humano esta tendencia es un motor vital permanente, en tanto que no es posible vivir sin desear, ni tampoco es viable la satisfacción total del deseo. De esta manera, el sujeto, en tanto que ser histórico sentirá siempre que algo “falta”, que es excéntrico a la plenitud, y será precisamente ese sentimiento de incompletud estructural lo que dará origen al  deseo.

La estructura del ser humano como “insatisfecho” será la base para que las sociedades regidas por la dictadura de los mercados, puedan promover la creación de ejércitos de zombis consumidores, que se desplacen de uno a otro centro comercial (verdadero templo actual del deseo) en la búsqueda de esa felicidad total prometida por miles de estímulos publicitarios. Pero el deseo seguirá igualmente activo e insatisfecho por más que un hiperconsumo bulímico pretenda seducirlo y aplacarlo.

Lo único que puede satisfacerse es la necesidad, por una acción específica que procure el objeto adecuado a la misma. Pero el deseo como tal es irreductible a la necesidad porque no se refiere a ningún objeto concreto y por ello es imposible de acallar.

Si derivamos esta reflexión al contexto de las relaciones familiares, podemos pensar en los numerosos conflictos que se originan tras imaginar que “el otro” debería adaptarse a nuestro deseo y satisfacerlo, como si ello fuera posible y, precisamente, deseable. Padres y madres que se muestran decepcionados cuando sus hijos no cumplen sus expectativas y que, en ocasiones, pueden incluso mostrarse violentos por no hacerlo. Hijos igualmente desilusionados cuando comprueban que sus padres tienen limitaciones y  no se adecúan a sus ideales.

Frente a esta esperanza imaginaria de que “el otro” (padre/madre/ hijo/ hermano) pueda y deba intentar satisfacernos plenamente surge la “castración simbólica” como elemento necesario para que las relaciones familiares incluyan el respeto y no deriven en tensión y violencia.

Asumir el deseo, aceptar que ningún objeto de consumo ni persona podrá satisfacerlo, ubica al sujeto en la danza cósmica como ser insatisfecho, pero capaz de producir belleza con sus palabras en el aire.

Luis Manuel Estalayo

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