¿Madres adolescentes?

 

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¿Madres adolescentes?

Difícil resulta saber, con este título, si nos estamos refiriendo a la realidad de un colectivo de madres, con clara conciencia de lo que supone esta circunstancia o acaso lo han descubierto por accidente.

  1. Depende de cuál de las dos realidades gobierne a la “madre” que tenemos enfrente, la evolución en la globalidad de su vida, en sus diferentes áreas de desarrollo y la de su hijo/a, va a estar gobernada por unos indicadores que marcarán un camino hacia la “protección” y “urdimbre afectiva”, o hacia el riesgo, la vulnerabilidad, la huída y el sufrimiento constante. Expresado éste a través de la vivencia de una “carga”, una sensación de “imposibilidad vital”, que llevará dentro de éste colectivo a un cierto porcentaje de madres, a la repetición de historias familiares, con altas dosis de sufrimiento y vacío, al bloqueo en la búsqueda de recursos de apoyo a su situación laboral, formativa, de vivienda y en muchos casos, al inicio de una historia de desapegos, con los consecutivos hijos que van teniendo, con las parejas. O por el contrario, fijaciones a los hijos, que les impedirán el adecuado trabajo con su autonomía personal y la de aquellos que están bajo su cuidado.
  1. Existen una serie de elementos comunes y compartidos, en esta modalidad de maternidad, que juegan un papel muy relevante y en algunos casos determinante, hacia un maternaje protector y nutritivo o desorganizado y de riesgo. Son:

A) Los” lugares” de:

a.1. Las parejas; concebidas como esporádicas o como Proyecto.

a.2. La familia nuclear; que puede presentar para estas adolescentes una “urdimbre fuerte y segura”, asignando, tanto a la madre como al bebé, el lugar que realmente les corresponde en la familia de origen. O una “ausencia de lugar” o suplantación de roles. “Sustituyendo”, los lugares, funciones, deseos, que le corresponde vivenciar a esta madre.

B) Los vínculos que la joven mamá establece con el entorno de apoyo:

b.1.de dependencia/sumisión; que con el tiempo aboca a una realidad de maltrato y violencia de género e intrafamiliar.

b.2 con carencia vincular o error/fracaso en la vinculación con las figuras paternas; que de algún modo, en la adolescencia de estas niñas, tenderá a reproducirse de forma inconsciente, iniciando con alta probabilidad uniones con parejas, que les lleven a continuar cumpliendo con el modelo familiar aprendido.

b.3. de confianza básica y seguridad. Sean en la familia extensa, con la pareja o en la propia familia que formen. Es una plataforma inmejorable para la experimentación y desarrollo de adecuadas habilidades parentales.

C) El deseo de tachar o no, la maternidad, en diferentes tramos de edad de las adolescentes.

c.1. IVES (interrupción voluntaria del embarazo). Dos aproximaciones a esta realidad; evaluación de la incidencia del bloqueo mental y emocional tras la decisión, para continuar su adolescencia, o abordaje de la sanación de este proceso de cara a una futura maternidad.

c.2. Asunción responsable y deseada de la maternidad.  Favorece el desarrollo del rol materno y la adecuada integración de su femineidad, (su ser mujer).

D) La “carga” adolescente, de estas madres. El peso y lugar que ocupan en cada adolescente, su:

d.1. Autoestima/autoimagen  y la necesidad de que Otro las complete. La ambivalencia entre Ideal y dependencia.

d.2. La necesidad de vínculos afectivos. Dependientes, con base en dificultades vinculares durante su desarrollo infantil. O sanos, que llevan a la búsqueda del Ideal, en las relaciones de pareja y su posterior reajuste.

E) La necesidad de “ridiculizar”, tachar, invisibilizar las figuras paternas.

e.1. Para desautorizar y rebelarse,

e.2. para huir de su realidad familiar,

e.3. para competir con los roles paternos de casa o incluso para silenciar su vida privada, ante los adultos con los que viven.

Cada uno de los elementos descritos más arriba, se combinan y predominan de forma diferente, en cada una de las realidades a las que nos asomamos. Con unos resultados y evoluciones distintos en cada madre y en cada hijo, nacido o no. Se dice bien, cuando se habla de multidimensionalidad,  en la forma de acercarse, cuando pretendemos servir  de acompañantes a estas madres. Por supuesto, el desarrollo de la incidencia de cada uno de estos elementos y su abordaje, se encuentra descrito en otro lugar, con mayor posibilidad de extensión y espacio para la reflexión sobre el lugar y papel del educador, en esta situación. Sirvan estas páginas, para abrirnos al mundo de estas adolescentes y generar procesos que sanen, en los entramados vitales que nos corresponda acompañar y descubrir junto a cada una de ellas, el modo más feliz de vivir las circunstancias que han decidido asumir.

Inmaculada Díaz Molano. Psicóloga y Educadora social.

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