¿MATAN LOS MEDICAMENTOS?

¿MATAN LOS MEDICAMENTOS?

Medicamentos
Imagen extraída de buenasalud.net

Esta es la tesis que defiende Peter C. Gotzsche en su libro “Medicamentos que matan y crimen organizado” (2014) y parecería muy radical y exagerada si no fuera porque está ampliamente argumentada y documentada con exhaustividad en el texto.

La peligrosidad de los fármacos se constata con la evidencia de que miles de muertes son atribuibles a los efectos adversos de unos medicamentos que no era necesario tomar. De hecho, en Europa y EEUU las enfermedades causadas por medicamentos son la 3.ª causa de muerte detrás del cáncer y el infarto.

La industria farmacéutica conoce obviamente esta peligrosidad pero prioriza su beneficio económico a cualquier otra consideración. En realidad no venden medicamentos sino mentiras sobre ellos, buscando y consiguiendo un hiperconsumo de fármacos: “La industria farmacéutica exagera de forma generalizada los supuestos efectos beneficiosos de sus medicamentos (…) compra y corrompe el contenido de las revistas médicas. Oculta o minimiza la incidencia y la gravedad de los efectos indeseados de los fármacos.” (Gotzsche, 2014)

La información de la que disponen los médicos también suele estar sesgada por intereses de mercado, de manera que su opinión sobre ciertos medicamentos será que resultan más eficaces y seguros de lo que realmente son. El marketing de fármacos puede provocar un exceso innecesario y perjudicial de medicación en la sociedad.

Y hablo de marketing y no de investigación o ciencia porque creo que define con precisión el verdadero interés de las farmacéuticas en la salud de la población: “En Estados Unidos, las grandes farmacéuticas lideran la clasificación de las empresas más delictivas. De hecho, cometen el triple de delitos graves o moderadamente graves que el resto de empresas (…) también se han ganado el galardón de ser las que más sobornos y casos de corrupción internacional cometen, así como de negligencias delictivas en la producción de fármacos peligrosos.” (ibid.)

En este contexto, si sabemos que los medicamentos siempre pueden resultar perjudiciales por su efecto en el organismo, sin que ello implique que sean eficaces ni seguros (los datos que ofrece Gotzsche son abrumadores en este sentido). Y que se publicitan y venden como parte de un negocio muy rentable, aunque nadie los necesite realmente. Podemos concluir que la única manera de evitar padecer los efectos secundarios de los fármacos sería no tomar ningún medicamento. O, para no exagerar, tomar solo aquellos estrictamente necesarios y durante el menor tiempo posible.

En cualquier caso, parece recomendable que valoremos la conveniencia, o no, de tomar cualquier medicamento, y no los tomemos como si fueran inocuos. Máxime cuando contamos con otras alternativas de salud para la mayoría de dificultades con las que podemos encontrarnos. Por poner algunos ejemplos de eficacia contrastada podemos pensar en los beneficios de una adecuada alimentación, de la acupuntura, la meditación o la psicoterapia. Caminos eficaces hacia la salud que no implican ningún efecto adverso.

Luis Manuel Estalayo Martín

Psicólogo Clínico.

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