¿SE CURA LA PERVERSIÓN?

2¿SE CURA LA PERVERSIÓN?

Autor: Luis Manuel Estalayo Martín. Psicólogo Clínico

En este momento me interesa definir la perversión como tipo de vinculación, y no como precisa práctica sexual (pedofilia, bestialismo, fetichismo, voyerismo, exhibicionismo o sadomasoquismo) ni conducta que requiera un análisis moral, social o médico-legal.

La perversión entonces como estructura mental y práctica intersubjetiva que nada quiere saber de la represión y reniega de la castración simbólica que teoriza con acierto el psicoanálisis.

Ser perverso implica una estrategia de utilizar al otro y destruirle sin que se produzca ningún sentimiento de culpa. El perverso manipula, coacciona y miente, motivado únicamente por su propio interés, y sin asumir ninguna responsabilidad de sus actos. La maldad que exhibe es consecuencia de que ha instaurado su deseo y placer como principio único de todas sus acciones, excluyendo cualquier planteamiento ético.

El perverso suele ser seductor, capaz de relacionarse con amabilidad y tranquilidad, socialmente integrado, con amplias habilidades de comunicación. Puede captar con acierto los sentimientos y emociones ajenos para manipularlos en su propio beneficio. Es por tanto capaz de seducir a su “víctima” para luego ir privándola de su libertad y dignidad, con mayor o menor sutileza.

Cuando la víctima toma conciencia de su situación y le denuncia de alguna manera, el perverso será capaz de dar un giro a la realidad y podrá hacerse pasar por víctima echando la culpa a los demás y con frecuencia a su propia víctima: “Nunca me hubiera imaginado que hiciera algo así”.

Incluso podrá conseguir que el entorno le vea así, como víctima injustamente tratado, de tal manera que la víctima real con frecuencia será “revictimizada”, sintiéndose cuestionada por el entorno, con un enorme sentimiento de soledad, confusión e incomprensión.

En este contexto, es importante diferenciar la perversión de la transgresión, en tanto que la transgresión es necesaria para la evolución de la Cultura y la perversión la aniquila. Esta diferencia es descrita con precisión por Enrique Baca Baldomero, (“Transgresión y perversión”, 2014).

La conducta perversa esconde el placer obtenido por la destrucción intencional y deliberada del otro. El perverso goza con la destrucción y degradación del otro. Goza con la eliminación consciente y deliberada de la humanidad de su víctima.

El problema para el perverso y para sus sucesivas víctimas, es que la perversión implica una insatisfacción constante. En efecto, si el perverso necesita de un sujeto para destruir su subjetividad y convertirlo en objeto aniquilado y su placer está precisamente en el proceso de esta destrucción, a medida que el sujeto se vaya desvaneciendo ya no servirá para su propósito, y necesitará de otro sujeto para iniciar el ciclo de la destrucción. Y así de manera ininterrumpida.

Es por ello que el perverso podrá obtener placer momentáneo pero nunca satisfacción. Y necesitará permanentemente vincularse con alguna persona que le permita reeditar un vínculo que le otorgue esa sensación necesaria de poder.

Queda claro que no conviene valorar la conducta perversa como “descontrol de impulsos” ni es preciso incluirla en ninguna categoría psicodiagnóstica. Muy al contrario, la conducta perversa parte de una motivación planificada y consciente para obtener placer destruyendo al otro.

Y, por todo ello, no parece oportuno hablar de “curación” en este contexto. En principio porque no queda claro qué tipo de enfermedad habría que curar. Y además porque tratándose de una forma de ser y de relacionarse con los demás, se va a reeditar sin que el perverso pueda hacer nada para evitarlo, caso de que se lo propusiera.

En todo caso, podrá comportarse de una manera socialmente aceptable un tiempo determinado con el fin de dar una impresión positiva de sí mismo a los demás. Pero su interés será el mismo y seguirá manipulando a los demás incluso cuando aparentemente haya cambiado: “No hay indicadores de riesgo como para que X siga en prisión”, “El Sr. X ha tomado nota de lo hablado y se está comportando mejor”, “El Sr. X ha reconocido su error y se propone firmemente cambiar su actitud”.

Distintas versiones del mismo texto. Distintos engaños y manejos planificados para conseguir o renovar la confianza del otro y poder seguir destruyendo a quien se elija con tal fin.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s