APARATO RESPIRATORIO: PSICOSOMÁTICA 2

                 

Idilio105,1950

Los sueños de ahogamiento.Idilio nº 105,1950

APARATO RESPIRATORIO: PSICOSOMÁTICA 2

Luis Manuel Estalayo. Psicólogo Clínico.

Cuando se piensa en una clínica psicosomática vinculada al aparato respiratorio es automática la referencia al asma bronquial. Y es esperable esta rápida asociación teniendo en cuenta la elevada incidencia del asma y la amplia bibliografía existente al respecto: el asma es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia y causa de numeroso absentismo laboral y escolar.

Como se sabe, el asma se caracteriza por la aparición de crisis de disnea de distinta intensidad que son reversibles y recidivantes.

Cuando se incluye el asma como enfermedad psicosomática se alude a que factores distintos de los orgánicos influyen en su origen y desarrollo. Así por ejemplo en la bibliografía especializada se analizan los rasgos de inseguridad y dependencia que pueda tener el menor, su fragilidad emocional, la intensidad de sus necesidades afectivas en relación a sus escasos recursos para satisfacerlas y su intolerancia a situaciones conflictivas. Y todo ello relacionándolo con la vinculación son su madre o progenitor responsable de su crianza.

En otras enfermedades respiratorias que generan dificultades permanentes (no son reversibles como el asma) e incluso peligro vital, se realizan menos investigaciones de variables psicológicas. No obstante, en enfermedades como la bronquitis crónica, el enfisema o la fibrosis quística, sería interesante describir y analizar la influencia de variables biopsicosociales como la contaminación, las malas condiciones laborales o familiares y relacionales en general, como posibles condicionantes en su desarrollo.

Pero en este contexto quiero referirme a otro trastorno respiratorio muy frecuente que se denomina Síndrome de hiperventilación y que está generalmente asociado a un estado de ansiedad.

El síndrome de hiperventilación es un estado emocional y de actividad nerviosa que implica dificultades subjetivas para poder respirar. Generalmente el proceso es una escalada en bucle hacia mayores niveles de ansiedad y dificultad respiratoria porque la incidencia de cada aspecto refuerza inmediatamente al otro.

La persona afectada intentará aumentar su actividad respiratoria en exceso para mantener los niveles de O2 y CO2 en sangre dentro de parámetros de normalidad, lo que dará lugar a mayor excitabilidad nerviosa y, en ocasiones, sensaciones de mareo y dificultades de visión.

Se sabe que en esta situación conviene que la persona respire un ambiente rico en CO2 y que para ello lo más fácil es introducir su cabeza en una bolsa y respirar el anhídrido carbónico expulsado por él mismo.

Pero además de esta solución “de urgencia” convendría, como en el caso del asma, analizar los condicionantes que originan la ansiedad, para conseguir soluciones más consistentes y duraderas.

Por otro lado, sin llegar a la intensidad de una hiperventilación, sí es frecuente la aparición de disnea como sensación subjetiva de respiración dificultosa que abarca síntomas como el acortamiento de la respiración o el aumento de la frecuencia respiratoria. La relación causal entre este tipo de disnea y síntomas psicológicos (ansiedad/depresión) está muy documentada en la bibliografía especializada.

En la medida en que el sujeto pueda elaborar los elementos que en su interacción provocan su estado de ansiedad podrá reducirla y, consecuentemente, podrá “respirar” con mayor tranquilidad…

Por otro lado, tanto esta breve referencia a la clínica psicosomática vinculada al aparato respiratorio, como la anterior referida al tema de la “fatiga”, son meras descripciones de algunos síntomas asociados a aspectos emocionales. Pretenden ser un estímulo para repensar el tema, pero al mismo tiempo lo interrogan, de tal manera que surge la necesidad de una aproximación teórica a la comprensión de este tipo de fenómenos.

Es por ello que dedicaré las próximas reflexiones en este blog a exponer una aproximación a la cuestión psicosomática desde una óptica psicoanalítica.

 

 

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3 comentarios

  1. Muy interesante la reflexión y la necesidad de tener en consideración a la persona como un todo relacionado, en lo que lo psíquico afecta a lo físico y al contrario. Esta perspectiva es imprescindible para atajar los problemas de salud de forma integral , con la finalidad de poder aumentar la eficacia . No se pueden dar soluciones simples a problemas de salud complejos. La “parcelación de la atención sanitaria” del individuo, conduce a diagnósticos también parcelados, en las que una parte del problema, la que no se tiene en cuenta, queda sin estudio y sin tratamiento.

  2. Totalmente de acuerdo Mila. Por eso, desde mi punto de vista, cualquier valoración que se realice en el ámbito de la salud debiera partir de un enfoque integral biopsicosocial. Enfoque que necesariamente debe integrar a profesionales de distintas disciplinas.

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