Los dioses gemelos

DSCN0383

Los dioses gemelos

Luis Manuel Estalayo Martín – Psicólogo Clínico
www.estalayopsicologo.com

El Popol Vuh es un texto encontrado en Chichicastenango (Guatemala), escrito poco después de la conquista española por un indio que aprendió a leer y escribir el idioma castellano y que, en su origen, hubo de ser un libro de pintura que los sacerdotes interpretaban ante el pueblo para mantener vivo el recuerdo de los orígenes de la raza y los misterios de la religión. Contiene las ideas cosmogónicas y las antiguas tradiciones de este pueblo americano, sus mitos, la historia de sus orígenes y la cronología de sus reyes hasta el año 1550, pudiendo ser considerado como la Biblia de los mayas quichés.

Esta interesantísima narración incluye la historia de los dioses gemelos Hunahpú e Ixbalanque, hijos de Hun-Hunahpú e Ixquic, quienes concibieron a sus hijos en el vientre de ésta por la sola virtud de la saliva de él, que estaba en un árbol cuyos frutos habían seducido a la doncella.

Los hermanos encontraron la cancha del juego de pelota maya que había construido su padre y se pusieron a jugar molestando a los Señores de Xibalbá, el Inframundo. (¿Quiénes son esos que vuelven a jugar sobre nuestras cabezas y que nos molestan con el tropel que hacen?). Hunahpú e Ixbalanque fueron entonces retados a visitar el Inframundo, donde tuvieron que realizar y superar numerosas pruebas, cuya finalidad era eliminarles: transitar por la Casa Obscura, la Casa de las Navajas, la Casa del Frio, la de los Tigres, la de los Murciélagos y, finalmente, la Casa del Fuego.

Esta última prueba era prácticamente imposible, pero los gemelos no fueron capaces de rechazar el reto para demostrar su honor y coraje. La prueba consistía en saltar un enorme foso de fuego, sin embargo no lo consiguen y caen en su intento. Una vez muertos, los Señores de la Muerte trituran sus huesos carbonizados y los arrojan al río, pero mágicamente las cenizas no fluyen con el agua, sino que se depositan en el lecho del río y vuelven a engendrar a los gemelos.

Estos renacidos hombres-peces, estos hijos de las aguas, vuelven al reino de ultratumba y someten a todos los demonios y genios del mal que les creían muertos. Desde ese momento, tras su victoria en el Inframundo, se elevaron a una categoría divina: Hunahpú se convirtió en el sol e Ixbalanqué en la luna, continuando desde ese momento iluminando a la humanidad: Luego subieron en medio de la luz y al instante se elevaron al cielo. Al uno le tocó el sol y al otro la luna. Entonces se iluminó la bóveda del cielo y la faz de la tierra. Y ellos moran en el cielo.

Para los mayas quichés, el camino de estos héroes ilumina a la humanidad e informa de lo que corresponde hacer para conquistarla: transitar por el inframundo y salir victorioso. El valor, el esfuerzo, la honestidad y el honor no son palabras vacías; muy al contrario, será preciso realizar numerosas pruebas para renacer de las cenizas mereciendo ser narrado y recordado en esos términos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s