Mediación familiar
Mediación familiar. Fuente: http://www.isevilla.es.

María José Izquierdo
Trabajadora Social y Mediadora

MEDIACIÓN Y DEPENDENCIA

DEPENDENCIA

El envejecimiento demográfico, el aumento de la esperanza de vida de la población o la prolongación de la vida por los avances de la medicina son algunas de las características demográficas fundamentales de este siglo que proyectan grandes transformaciones sociales e individuales. Los problemas de salud y la necesidad de cuidados no son consecuencia del envejecimiento en sí mismo, sino de la aparición de enfermedades que se presentan en los últimos años de vida y originan situaciones de dependencia. Hay estudios que indican que cerca de cuatro millones de personas en España se encuentran en situación de dependencia; casi la mitad de las familias españolas tienen cerca un problema de dependencia.

En España, las familias siguen asumiendo la atención a personas en situación de dependencia, y especialmente desde un modelo de cuidado centrado en la mujer como cuidadora principal. Numerosos cambios sociales, culturales y de género en la sociedad actual, entre otros, la incorporación de la mujer al mercado laboral, así como los cambios en la cantidad y calidad de los cuidados disponibles en el ámbito familiar, indican la tendencia hacia un modelo de cuidados compartido, que permita la conciliación de la vida familiar, social, laboral u otras responsabilidades, dentro de un sistema de protección y asistencia facilitado por la Administración.

La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia de España, crea el actual Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, que es el conjunto de servicios y prestaciones destinados a la promoción de la autonomía personal, así como a la protección y atención a las personas, a través de servicios públicos y privados concertados debidamente acreditados.

La ley define autonomía personal como la «capacidad de controlar , adoptar y tomar por propia iniciativa decisiones personales, así como desarrollar las actividades básicas de la vida diaria» y dependencia como el «estado de carácter permanente en que se encuentran las personas que, por razones derivadas de la edad, la enfermedad o la diversidad funcional, y ligadas a la falta de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar las actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con diversidad funcional o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal».

La persona dependiente lo es por sufrir una enfermedad o situación incapacitante, o por llegar a la vejez. La dependencia personal es así la incapacidad funcional para el desarrollo de actividades de la vida diaria y por requerir ayuda para su realización.

La situación de dependencia puede implicar situaciones problemáticas , no solamente individuales, sino en el ámbito familiar, asistencia y acompañamiento , así como otras situaciones de dificultad en el área afectiva, social, laboral económico, por el aumento de los gastos ocasionados por la dependencia o la disminución de ingresos económicos.

MEDIACIÓN

El Parlamento Europeo define la mediación «como un procedimiento estructurado (…) en el que dos o más partes en un litigio intentan voluntariamente alcanzar por sí mismas un acuerdo sobre la resolución de su litigio con la ayuda de un mediador»; esta definición facilita la utilización de la mediación para resolver cualquier conflicto siempre que haya voluntariedad de las partes en llegar a un acuerdo, dejando abierto el tipo de conflicto que se somete a mediación.

En España, la leyes (Ley 15/2009, de 22 de julio, de Mediación de la Generalitat de Cataluña,  la Ley Reguladora de la Mediación Familiar en la Comunidad Autónoma de Andalucía, Ley/ 2009 de 27 de febrero) contemplan la resolución de los diferentes conflictos que se pueden generar en las familias en materia de enfermedad física, psíquica o mental, enfermedades degenerativas diversidad funcional o derivados de la dependencia, como de su competencia. Por lo tanto, la mediación familiar puede y debe ser utilizada para la resolución de estos conflictos.

El objetivo de la intervención mediadora es el acuerdo entre las partes. Tiene su fundamento en la equidad, en la libertad y la capacidad de las personas para solucionar sus propios asuntos y en los legítimos intereses de todas las personas implicadas en un conflicto.

La mediación en situaciones de dependencia tiene como objetivo mejorar las relaciones y la convivencia con personas dependientes a través de la ayuda de un profesional mediador, llegando a acuerdos satisfactorios entre las partes y está dirigida a:

– Mejorar o restablecer la comunicación.

– Conseguir soluciones aceptadas por las partes en conflicto según su situación, intereses y necesidades.

– Cubrir las necesidades de todas las partes implicadas.

– Alcanzar acuerdos viables y duraderos.

La mediación evita costes emocionales y económicos, si estos conflictos fueran llevados a la vía judicial.

Exponemos algunos de los conflictos susceptibles de Mediación en situaciones de Dependencia:

– Conflictos derivados de la toma de decisiones sobre el tratamiento a seguir, persona en cuidados paliativos; dónde estar ingresado, dónde y cómo morir, testamento vital, donación de órganos, consentimiento informado, situaciones críticas, decisiones genéticas, clonaciones…

– Los conflictos sobre el cuidado de las personas mayores o dependientes; decisiones sobre hospitalización o atención en domicilio y las circunstancias de los mismos; adaptación al domicilio, asistencia especializada, número de visitas…

– Conflictos derivados del cuidado y atención, elección del cuidador principal, descanso del cuidador.

– Conflictos derivados de la decisión de recursos asistenciales alternativos al cuidador principal y a la atención en su domicilio.

– Elección del recurso asistencial a elegir, en personas con diversidad funcional.

– Conflictos de relación y comunicación entre el dependiente y sus familias; en personas con diversidad funcional; decisiones sobre su forma de vivir: horarios, medios de transporte, vacaciones, recursos…

– Conflictos de comunicación entre la persona dependiente y el profesional; relación laboral, calidad de la relación, horario…

– Errores y negligencia de los profesionales que atienden a la persona en situación de dependencia (mala praxis).

-Los aspectos convivenciales en los acogimientos de personas mayores y también en los conflictos para la elección de tutores, el establecimiento de régimen de visitas a las personas incapacitadas y las cuestiones económicas derivadas del ejercicio de la tutela o la guarda de hecho.

Así como consideramos necesaria la intervención desde la mediación para ayudar a resolver conflictos que se plantean a las personas en situaciones de dependencia y sus familias, también entendemos que la dependencia es un reto para las políticas públicas, tal y como se indicaba al inicio del texto, para ir consolidando un sistema público de atención a la dependencia que se adecúe a los cambios sociales en este contexto y pueda dar respuesta de manera eficaz a las nuevas demandas y necesidades de las personas en situación de dependencia y sus familias.

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