Reflexiones en tiempos de pandemia

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Reflexiones en tiempo de pandemia

 

Lourdes Fernández-Quintanilla

(Trabajadora social, terapeuta y orientadora familiar)

 

Bueno… estamos en unos momentos difíciles y me gustaría compartir con vosotros reflexiones personales sobre la situación.

Y es que antes era muy frecuente pasarnos parte del día hablando de lo que íbamos a hacer mañana,  la próxima semana, el finde, en el verano…”.Una de las características de este pandemia tan terrible, es que los sentimientos y las emociones  han cambiado y estos se están viviendo de forma mucho más intensa, el no poder planificar el futuro a corto y medio plazo, unido a un sentimiento de vulnerabilidad”, eso no lo digo yo que lo pienso, sino los psiquiatras Luis Rojas Marcos y Enrique Rojas,  que tienen mucho más valor que mi simple opinión.

De repente, nos hemos visto encerrados en casa, con los seres que más queremos pero en una estrecha convivencia a la fuerza, privados de la libertad de movimientos porque nos lo imponen y también por miedo a contagiarnos, y en esta situación nueva, diferente y también desconocida, nos enfrentamos al sentimiento intenso de que nuestra propia vida está en juego.

Como toda pandemia, no todo son cosas malas en ella, también hay aspectos positivos que tenemos que tener presentes para no dejarnos llevar por el desánimo. Uno de estos aspectos positivos es el de que ha permitido aflorar el sentimiento de que hay muchos  héroes anónimos a los que nunca estaremos suficientemente agradecidos, son hombres y mujeres que trabajan en condiciones de estrés tremendas, como pueden ser el cuerpo sanitario, las personas que trabajan en centros alimentarios o estancos, los que se ocupan de recoger las basuras, los policías, los farmacéuticos, los transportistas, agricultores, el correo, y miles de profesiones más que no nombro pero que están allí, permitiendo que las cosas que tienen que funcionar, funcionen…. A todos ellos, los que he nombrado y los que no, miles de gracias.

Y es que unido al nuevo espíritu de miedo, y al sentimiento de falta de control y  vulnerabilidad, a la soledad experimentada por muchas personas mayores y no mayores…..hay otras facetas que se han desarrollado infinitamente, como es el trabajo en equipo y la solidaridad. Hay gente que no tiene tiempo para nada y, también hay gente que no tiene nada para el tiempo. Así que es muy importante darnos cuenta que había muchas cosas positivas que no valorábamos mientras la vida circulaba de forma normal,y que son cosas a las que ahora damos mas valor y extrañamos. Es que es muy diferente pararnos a pensar sobre nuestra propia vida porque sentimos esa necesidad, y otra bien distinta es hacerlo de forma obligada o a la fuerza.

Estamos en un buen momento para pensar en grande y actuar en pequeño,  y  personalmente pienso que actuar en pequeño significa darse más que nunca a los de nuestra casa, intentando hacer la vida agradable a los cercanos, a pesar de la complejidad de la convivencia. Esta convivencia a la que hemos dado poco valor y que ahora se convierte en el eje de nuestra pequeña vida. Y también, por supuesto,  afrontando las tres facetas que cada persona tiene: La pública, la privada y la oculta.

Hagamos de estos días un momento para aprender a gestionar la incertidumbre y la evidencia de que nunca, y menos en estos tiempos, tenemos todo controlado, ni mucho menos. Toda la vida tiene un fondo y un futuro incierto, y este virus nos los recuerda con intensidad.

El mundo está cambiando. Alguno de estos cambios se quedaran para siempre, como es el teletrabajo, las costumbres sociales, la valoración de las cosas estupendas que teníamos y no  le dábamos importancia, pero la crisis económica, social y laboral  que existe y existirá es desoladora. Y no solo una crisis sin precedentes, es que el estrés postraumático va a ser masivo. Así que hay muchos aspectos que están surgiendo y surgirán de esta pandemia y que habrá que afrontar individual y colectivamente.

El ser humano  tiene una gran capacidad de superación ahora llamada “resilencia” (aunque este concepto tiene sus matices, unos ajustados a la situación y otros no) y es a ello a lo que os invito, a resistir. Tener presente que las personas que mejor lo superaran serán las personas más flexibles y las que sitúen el centro del control dentro de si mismas. Hay que tener mucha esperanza. Estoy segura que  estos momentos tan especiales que nos están tocando vivir, también nos ayudaran a descubrir algo nuevo en nosotros. (seremos más conocedores de las redes sociales, habremos superado esta prueba de supervivencia, habremos aprendido que podemos ser mucho más pacientes con nuestros hijos pequeños…….y un largo etc.).

Y es que creíamos que esta catástrofe de salud, social y económica vendría de la mano de una guerra, y sin embargo ha sido un microorganismo el que ha puesto en jaque a la sociedad moderna.

Así que propongo que seamos capaces de construir esta vida sobre una base solida porque si no las circunstancias se la pueden llevar por delante, y aquí no me refiero únicamente a morir, sino también a edificar “algo nuevo y diferente en el futuro.

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