cultivar la paciencia

Cultivar la Paciencia

Lourdes Fernández-Quintanilla

Orientadora familiar, trabajadora social y terapeuta

Coinciden psicólogos, sociólogos, personal médico…….expertos en general, estamos muy bajos de moral. Y es que esta situación de tanta incertidumbre se está  prolongando en el tiempo. Primero era un periodo no determinado, pero siempre corto.  Ahora, vemos que esto va para largo y que tenemos que aprender a convivir con el virus…sentimos una mezcla de hartazgo, decepción, frustración, desconfianza……que nos dificulta el día a día, en una sociedad individualista como la que vivimos en la actualidad.

Y ¿saben quiénes tienen más probabilidades de sobrevivir? No los optimistas recalcitrantes, ni aquellos que se desesperan en su propia montaña rusa de frustraciones, nilos  que niegan la realidad porque son incapaces de afrontarla (la positividad infantil puede ser muy dañina). Sesalvaran los que tengan fuerza, fe y esperanza en sí mismos,   en su capacidad de superar la adversidad.

Y es  que las directricesque, en ocasiones, nos transmiten nuestros políticos,  a veces rápidas, confusas e incluso contradictorias, nos provocan no solo tristeza, sino también rabia y fatiga. Y Todo esto que digo, será fuente de muchos problemas mentales  que aparecerán, según los expertos,  entre tres y seis meses después de las medidas. No se nos preparó para una pandemia de más de un año, sentimos que hemos perdido el control de nuestra vida, es imposible hacer planes.

En el Mujer Hoy de 7 de noviembre del 2020 hay una entrevista con Javier Gomá, de quien me declaro seguidora desde hace tiempo. Él es filósofo y director desde el 2003 de la Fundación Juan March, Javier Gomá ha sufrido el Covid 19 en primera persona,  y  aunque está mucho mejor, ha tenido severas secuelas pero dice que prefiere mirar al futuro con ilusión, a pesar de percibir un gran desánimo entre la población en general. También dice: que es que hasta ahora, hemos vivido una tendencia casi imparable hacia la prosperidad. Si señores, ahora somos más dignos en la medida que hacemos cosas que teóricamente no sirven para nada: ir al teatro, leer poesía, ver un atardecer……… Nos sentíamos dominadores de la naturaleza a través de la tecnología, nos sentíamos los amos del universo, y ahora  sentimos, una mirada más humilde, en la  que los amos del universo están amenazados por un virus invisible.

Y todo esto conduce, con frecuencia, a la depresión, especialmente entre la clase deportista. La depresión es una realidad cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Una encuesta reciente, realizada a mediados de octubre en la Universidad de Stanford, California,  mostraba hasta qué punto la pandemia  está afectando,  dice que los atletas reconocen:

-23% sufrir abatimiento o sentimientos depresivos (Uno de cada de cada cuatro)

-28% sentir nerviosismo o ansiedad, durante la mayor parte  de la semana

-35% preocuparse más por su futuro deportivo.

Y es que, por lo general, los atletas son personas jóvenes y en forma, físicamente muy por encima de la mayoría de la gente. Les cuesta especialmente admitir debilidades, y por ese motivo, la pandemia afecta con especial dureza a los atletas psicológicamente más vulnerables.

Ser esperanzados es relativamente sencillo, porque en realidadcreo que vivimos el mejor momento de la historia. Esta experiencia traumática de la humanidad en su conjunto puede desarrollar extraordinariamente nuestro sentimiento de pertenencia a una misma especie. Solo existe una raza, la humana, y un principio que la sostiene, la dignidad.

Para Javier Gomá él arte de vivir es un coctel en el que hay que poner un poco de insumisión que nos permita vivir con la ingenuidad de querer cambiarlo todo, transformando la naturaleza en cultura. Pero también con una reconciliación, convives con el azar, hasta el código genético es una combinación azarosa. Y la pandemia multiplica esta sensación, por eso no debe llevarnos a la melancolía, la desolación o la indolencia. Como decía Aristóteles: la virtud fundamental es la prudencia, la equidad, el tacto. El resentimiento es un vivero para la manipulación.

En los últimos años han sido varios los deportistas famosos que han hecho públicos sus problemas, como Noah Lyles, el campeón del mundo de los 200 metros, que manifiesta que correr era una válvula de escape para huir de los problemas. Pero la pandemia le obligó a parar y la enfermedad, la depresión, le alcanzo.

La directora del estudio antes mencionado también ve en la pandemia una oportunidad para los atletas, los deportistas están obligados a enfrentarse a la adversidad y adaptarse a las limitaciones. Puede fortalecerlos mentalmente y hacer que su entrenamiento sea más efectivo. Noah Lyles dice que ha podido darse cuenta de lo perjudicial que puede ser centrarse demasiado en el deporte y ahora cuida mucho más sus aficciones.

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